La incomodidad social y su efecto en el desarrollo de los perros

perro entre la gente

Anteponer el bienestar y el aprendizaje

A menudo los perros hacen cosas que nos incomodan socialmente dado que no se corresponden con lo que la sociedad considera que es un perro educado. Esta incomodidad puede hacer que inconscientemente limitemos de forma considerable la libertad de nuestro perro y en consecuencia su desarrollo como individuo.

Esta incomodidad nos puede llevar a intervenir en diferentes tipos de situaciones:

  • Situaciones que un perro está gestionando sin problemas o que aunque tiene ciertas dificultades es capaz de gestionar y de aprender de ellas.
  • Situaciones en las que un perro muestra curiosidad por algo desconocido o que le crea desconfianza.
  • Situaciones en las que un perro se muestra sociable con personas o perros desconocidos.

Que de vez en cuando intervengamos por un tema de incomodidad social es normal, el problema es cuando sin darnos cuenta anteponemos esta incomodidad al bienestar y a las oportunidades de aprendizaje de nuestro perro. Esto es más grave aún si nuestras intervenciones son bruscas y en tono autoritario. No es lo mismo llamarle amablemente que llamarle enfadados al igual que no es lo mismo darle un tirón de correa que llevártelo suavemente. Por ello, si tenemos que intervenir siempre tenemos que buscar la forma más amable y menos invasiva posible.

Tengo que reconocer que yo no tengo mucha incomodidad social y gracias a ello he podido comprobar que hay muchas situaciones que parece que van a molestar a alguien pero que si observas antes de intervenir y le quitas hierro al asunto, suelen ir bien y a veces son hasta divertidas.

Veamos algunos ejemplos

Me gustaría compartir algunos ejemplos que me han pasado y que he permitido. El no intervenir en estas situaciones puede tener múltiples beneficios tales como el tener más autoconfianza, adquirir experiencia gestionando diferentes situaciones, ser más prudente, fomentar el uso del olfato, etc. Los siguientes ejemplos son personales y obviamente algunos no serán compatibles con según que perro y los problemas que tenga:

  • Acercarse a oler a una persona de espaldas.
  • Acercarse a alguien que está sentada comiendo algo en un banco.
  • Entrar en un portal abierto a olfatear y a curiosear.
  • Estar un rato olfateando en la entrada de una carnicería.
  • Dejar que gruña a otro perro sin decir nada.
  • Acercarse a oler a un niño pequeño o a un bebé.
  • Dejar que se acerque (estando suelta) a interactuar con un grupo de niños o de adolescentes.
  • Acercarse a oler la bolsa de la compra de alguien.
  • Acercarse a perros que están atados estando ella suelta.
  • Acercarse a interactuar con un perro cuyo humano está venga lanzarle la pelota y quiere seguir haciéndolo.
  • Dejar que coma excrementos de ganado mientras la gente se queda mirando.
  • En caminos rurales, hacer esperar un poco a algún coche para que aprenda a apartarse sola cuando vienen coches.

Soy consciente de que influye mucho el tipo de perro con el que convivas. Con los perros etiquetados como peligrosos es más complicado pero una actitud relajada y despreocupada siempre ayudará a quitar hierro al asunto y a gestionar mejor la situación.

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