¿Siempre es buena idea la autogestión?

perro tranquilo tumbando en mitad de la calle

Los riesgos de aplicar el concepto de autogestión al extremo

Soy una gran defensora de la autogestión en los perros y de dejarles cometer sus propios errores para poder aprender pero me he dado cuenta de que difundir esta idea sin hacer algunos matices tiene sus riesgos.

Podríamos llegar a pensar que es bueno que cualquier perro gestione cualquier situación ya que le servirá para aprender. De esta forma podríamos incluso a llegar a forzar a un perro a gestionar determinadas situaciones para las que no esté preparado. Ante la idea de autogestión también corremos el riesgo de pasar de un extremo a otro, de forma que mientras que al principio no le permitíamos gestionar nada de repente le pedimos que lo gestione todo y sin ofrecerle ningún tipo de ayuda.

Otro riesgo que corremos al aplicar esta idea de forma extrema es que si nuestro perro nos pide ayuda nosotros no se la demos ya que pensamos que tiene que gestionar solo la situación. En este sentido, es importante valorar si un perro nos pide ayudar porque la necesita o porque se encuentra muy cómodo en su zona de confort. Para ello es clave conocer a nuestro perro, sus fortalezas y sus debilidades. ¿Qué pensará de nosotros nuestro perro si nos pide ayuda cuando la necesita y nosotros miramos para el otro lado?.

En la relación con nuestro perro, la primera opción siempre debería ser permitir la autogestión pero dependiendo del perro que tengamos delante y de la situación que se nos presente deberíamos valorar otras opciones. Encontrar el equilibrio no es nada fácil pero tenemos que tener en cuenta que en función del estado emocional en el que se encuentre nuestro perro, sus experiencias previas y un sinfín de cosas más, habrá situaciones cuya dificultad será tan elevada que pedirle que la gestione será pedirle demasiado.

No siempre se aprende de los errores

Otro matiz importante es entender que los perros no siempre aprenden de sus errores. Esto puede ser debido a que ante una determinada situación, un perro se encuentre en su extremo emocional sintiendo emociones tan intensas como para controlar su cognición y su capacidad de aprender. Así mismo, la dificultad para aprender de los errores se relaciona con la intensidad asociado al tipo de emoción predominante que siente el perro en ese momento. Hay emociones con las que aprender es más difícil dado que su intensidad intrínseca es alta.

De nuevo, es complicado saber en qué punto se encuentra nuestro perro en cada situación pero nadie mejor que nosotros para observarle y conocerle. Acompañar a nuestro perro en el día a día supone un gran reto por lo que tendremos que hacernos expertos en leer su estado emocional en cada momento.

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